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  GEOLOGÍA
 
 
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Si hay un rasgo geológico que llame la atención al visitante de la Serranía de Cuenca es la existencia de un paisaje muy singular, en el que abundan caprichosas formas geológicas que dan lugar a parajes de belleza misteriosa que incitan a la imaginación, como demuestra la toponimia local. Este peculiar paisaje, esculpido por la incansable labor del agua sobre las rocas calcáreas, se denomina kárstico, y su formación se debe a la disolución y/o precipitación de las rocas, en este caso calcáreas, que constituyen el sustrato mayoritario de esta región. Un breve paseo por cualquier lugar de la Serranía de Cuenca permite visitar espectaculares elementos geológicos de origen kárstico que reciben popularmente nombres como ciudades encantadas de roca, laberintos, callejones, setas, arcos, simas, tobas, torcas, hoces, etc., que hacen de este lugar un auténtico “museo al aire libre” de manifestaciones kársticas y una referencia nacional para el estudio del karst.

Pero la geología de la Serranía no es sólo karst. La presencia de espectaculares pliegues y fallas, así como el efecto de la erosión sobre las rocas, da lugar a formación de notables relieves estructurales condicionados por la disposición de los estratos, como crestas, escarpes, cuchillos, cuestas y parameras. La tectónica también es la responsable del trazado de los cursos fluviales y de una singularidad más de la zona: mientras que en algunos lugares las rocas se muestran intensamente deformadas, en otras zonas cercanas el plegamiento es casi inexistente. La erosión acentúa más aún este hecho, resultando un relieve cambiante, con fuertes contrastes entre zonas muy cercanas, lo que proporciona cierto dinamismo al paisaje.

Además, en la Serranía se conservan algunas series estratigráficas de alto valor: Son acumulaciones de rocas que reflejan cómo eran las condiciones de sedimentación hace cientos de millones de años. Estas rocas se convierten, por tanto, en un registro único para entender cómo fue la evolución geológica de la zona. Algunos ejemplos son las series del Cretácico inferior de la Muela de la Madera y de Las Majadas, o las series del Jurásico y Cretácico de la Umbría de la Virgen. Y por si fuera poco, las rocas de la Serranía esconden también importantes restos paleontológicos, como restos de mamíferos de la Era Secundaria o restos de huevos de dinosaurio conservados excepcionalmente.

El “Ventano del Diablo” es uno de los parajes singulares donde la geología se muestra de forma privilegiada
 
Muchos de estos rasgos geológicos de interés están contemplados en la Ley 9/1999 de Conservación de la Naturaleza de Castilla-La Mancha como elementos geológicos de protección especial. Su variedad, desarrollo y proximidad hacen de esta zona un lugar privilegiado para el estudio y observación de la geología. Por ello, su protección supone un importante paso, y da lugar a un extenso espacio protegido en el que la geología juega un importante papel. Es esta singularidad la que también dio lugar, ya en 1927, a que la Ciudad Encantada de Cuenca fuera declarada Sitio Natural de Interés Nacional, una figura de protección que fue aplicada a algunos de los lugares de relevancia geológica más notables de todo el país.

El relieve de la Serranía de Cuenca es el resultado de la conjunción de una serie de aspectos y procesos geológicos. Está formado por varias sierras de pequeño tamaño pero con nombre propio, como las de Valdemeca, Valdecabras, de la Madera, del Agua, de Las Majadas y de Tragacete, entre otras. Si bien cada una de estas sierrecillas tiene sus características propias, forman un conjunto homogéneo con aspectos comunes. Por ejemplo, la mayoría de ellas están constituidas casi exclusivamente por rocas calcáreas, como calizas, margas y dolomías (si bien en la Sierra de Valdemeca es posible encontrar rocas silíceas en forma de pizarras, areniscas y conglomerados). Casi todas estas rocas se formaron en el Mesozoico (o Era Secundaria), especialmente en el Jurásico y Cretácico, y fueron intensamente plegadas durante la Orogenia Alpina. Otra característica común en estas sierras es que en todas ellas abundan los elementos kársticos antes mencionados, sobre todo las dolinas (llamadas popularmente torcas), cuevas y travertinos (tobas).

La incansable labor del agua sobre las rocas calcáreas esculpe formas caprichosas que dan lugar a paisajes de singular belleza

Entre estas sierras los ríos se encajan profundamente, dando lugar a hoces y cañones fluviales. El río Júcar, que hace de elemento central del Parque, es buen ejemplo de ello, dando lugar a un estrecho cañón con escarpes que superan los doscientos metros de desnivel, especialmente en el tramo comprendido entre el Pantano de la Toba y Villalba de la Sierra. El río Trabaque presenta en su cabecera espectaculares escarpes y, al igual que el Escabas, da lugar a valles encajados delimitados por farallones de roca en los que la acción del hombre apenas ha modificado el entorno.

Laberintos, callejones, arcos, simas, lapiaces, torcas y hoces, hacen de este lugar un auténtico “museo geológico al aire libre”
 
Además, la Serranía esconde bajo su superficie un auténtico mundo subterráneo, del que tenemos conocimiento gracias a la labor de los grupos espeleológicos que exploran las cavidades de la zona desde hace décadas. Cuevas como la del Boquerón, situada en el barranco del mismo nombre, superan los cinco kilómetros de recorrido subterráneo fundamentalmente horizontal, y simas como la SC16 superan los 280 metros de profundidad. La abundancia de cavidades es tal, que sólo en la Muela de la Madera se estima que debe haber más de 200 cavidades, algunas de las cuales alcanza un desarrollo superior al kilómetro, mientras que otras tienen profundidades que superan los 130 metros de profundidad. La abundancia de cuevas y simas provoca que en algunas zonas prácticamente no existan ni ríos ni arroyos, porque el agua de lluvia se infiltra directamente en el subsuelo por las cavidades. Tras un recorrido subterráneo, el agua vuelve a manar en superficie por medio de surgencias, la mayoría de las cuales da lugar a cascadas. Y es, asociadas a estas surgencias, donde se forman los travertinos (también llamados tobas). Los travertinos se generan al precipitar el carbonato cálcico que el agua lleva disuelto, dando lugar a una roca muy porosa. El carbonato precipita sobre la toba formada anteriormente, de manera que, año tras año, parece que el travertino va creciendo sobre los cimientos anteriores. Por ello, a las tobas de gran tamaño se las denomina edificios travertínicos, existiendo en la Serranía magníficos ejemplos.

En la Serranía de Cuenca, los ríos se encajan profundamente dando lugar a espectaculares cañones fluviales
 
Con esta diversidad de elementos geológicos, el Parque Natural permite al visitante conocer una gran variedad de rasgos geológicos singulares, así como entender mejor cómo la geología condiciona el paisaje de una región, en este caso tan espectacular como el de la Serranía de Cuenca. Esta riqueza de elementos geológicos posee, además, un enorme potencial didáctico, que debe ser aprovechado. Existen pocos lugares como la Serranía, que provocan al visitante una curiosidad tan inmediata acerca de cómo se habrán formado esas peculiares rocas: aprovechar este recurso es fundamental de cara a enriquecer las experiencias de los visitantes (locales o foráneos), promover conciencias conservacionistas e incluso generar ofertas de ocio y turismo que ayudan a promover el desarrollo local.

Pero las joyas geológicas de la Serranía no acaban en el Parque Natural. Por si fuera poco, en el entorno del Parque se sitúan más enclaves de relevancia geológica y paisajística de primer orden como la Hoz de Beteta, las Torcas de Lagunaseca, el Tormagal de Muela Pinilla, el Nacimiento del río Cuervo, la Serrezuela de Valsalobre o las Torcas de Palancares y Tierra Muerta, todos ellos declarados Monumento Natural. Y otros lugares singulares como las hoces de Solán de Cabras, de Fuertescusa y de Tragavivos, las lagunas del Marquesado y del Tobar y un largo etcétera, que hacen de esta región, una de las más interesantes desde el punto de vista geológico de la Península Ibérica.
Agradecimientos
 
Parte de la información mencionada en el texto proviene de las investigaciones geológicas realizadas por la Dra. Mª Nieves Meléndez, de la Universidad Complutense de Madrid, y por el Dr. José López Gómez, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, que amablemente cedieron para la realización de los trabajos de geología incluidos en los estudios previos a la declaración del Parque Natural.

Las dolinas son uno de los elementos geológicos de origen kárstico característicos de la Serranía
Luis Carcavilla Urquí
Instituto Geológico y Minero de España
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©2008. Consejería de Medio Ambiente y Desarrollo Rural.
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