TURISMO RURAL
 
 

Tradicionalmente el papel jugado por el medio rural en la economía española ha sido el de almacén de recursos de diferente índole para proveer los mercados de los centros urbanos. Desde el medio rural se han satisfecho las necesidades de recursos naturales como por ejemplo la madera extraída de los montes, materiales necesarios para la construcción (piedra, grabas, arenas, etc) o recursos de primera necesidad como el agua, que en algunos de los casos a través de obras faraónicas se suministran en los hogares de las grandes ciudades a cientos de kilómetros de los manantiales de origen.

La agricultura y ganadería tradicionales han sufrido en el último siglo una profunda reconversión y así, se ha pasado de practicar una actividad respetuosa con la naturaleza y condicionada a ésta, a una actividad altamente industrializada que se marca por objetivo el alcanzar el máximo de productividad de los recursos en el menor tiempo posible.

La aplicación de algunas normativas que primaban la extensión del cultivo proporcionaron la roturación de tierras y así las explotaciones aumentaron su extensión destinada al cultivo, aunque no aumentaron su producción de forma proporcional.

 
Grupo de jóvenes durante una visita guiada al Parque Natural
De igual manera la reducción de pastos, la incorporación de piensos a la dieta animal, la estabulación permanente y mejora de las razas animales, ha provocado un incremento notable del número de cabezas de ganado y una disminución considerable del número de explotaciones. Los condicionantes de los mercados hacen necesario al productor contar con un número mínimo de animales para que la explotación sea rentable, ya que los precios en origen suelen ser bajos, aunque los precios en destino (supermercados y grandes almacenes) suelen ser altos. La diferencia de precios la deberíamos buscar en los agentes intermediarios, pero ese es otro tema y aunque está estrechamente relacionado con el objetivo de este artículo, no es momento de tratarlo.

Papel fundamental pero a veces no valorado en su justa medida es el que desarrolla el medio rural como filtro verde, depuradora o pulmón de la tierra, ya que las grandes masas forestales son las que absorben la contaminación producida en su mayoría en los grandes centros industriales y las masas de población asentados en las ciudades.

Son destacables los movimientos migratorios de los pueblos a las ciudades a lo largo de todo el siglo pasado y que aún hoy en día se produce un goteo incesante de jóvenes que abandonan, por múltiples circunstancias, el medio rural con la esperanza de encontrar vida mejor en la ciudad, o simplemente con el objetivo de abandonar el pueblo.

Por todo lo anteriormente citado y a otras múltiples circunstancias nos encontramos en el último cuarto de siglo pasado un medio rural empobrecido, desestructurado e incapaz de generar alternativas atractivas a la población para frenar ese proceso de despoblación y su propia degradación.

Con la incorporación de España a la Unión Europea el nuevo marco legislativo afecta a todos los sectores y el medio rural se ve directamente modificado por la aplicación de la Política Agraria Común (PAC). Las comarcas más desfavorecidas y menos atractivas para fijar población por sí mismas, son catalogadas como zonas preferentes para la aplicación de políticas de desarrollo. En estas zonas, denominadas “zonas objetivo 1” se ponen en marcha planes y estrategias de desarrollo cuyo objetivo es preservar el medio rural y su biodiversidad al mismo tiempo que se intenta frenar la despoblación.

Los usos y arquitectura tradicionales son uno de los atractivos que ofrece la Serranía a sus visitantes
 
Los programas LEADER y PRODER han sido estrategias de desarrollo definidas desde el marco europeo, aprobadas como estrategia de desarrollo a nivel nacional, estructuradas bajo criterios regionales y aplicadas con un sentido comarcal.

En la Serranía de Cuenca el programa aplicado ha sido LEADER que a través de sus tres programas persigue un desarrollo rural territorial, integrado y participativo que frene la despoblación del medio rural y mejore la calidad de vida de sus pobladores.

Sin embargo, dentro de las múltiples posibilidades donde aplicar los cuadros presupuestarios de los programas de desarrollo, ha sido el sector turístico el principal receptor de éstos fondos. La solicitud por parte de los Ayuntamientos de ayudas para la creación de infraestructuras turísticas como son los recorridos por el medio natural o senderos de pequeño o gran recorrido, los centros de interpretación de la naturaleza, los museos etnográficos o de valorización de costumbres y tradiciones, los merenderos, zonas de baño o miradores, son algunos ejemplos promovidos por corporaciones locales que sin duda alguna han motivado la inversión privada para la creación de alojamientos rurales.

Así, en el periodo comprendido entre el año 1992 y el año 1995 con la aplicación de la Iniciativa Comunitaria LEADER I en la Serranía de Cuenca se registraron 777 camas de uso turístico. En el periodo que va desde el año 1996 hasta 2001 fueron 424 las camas de uso turístico que se crearon en ésta comarca como consecuencia del programa LEADER II. Con el programa LEADER PLUS, ya son 314 las camas de uso turístico las que se han creado.

 
El turismo de naturaleza se ha convertido en los últimos años en un reclamo de primera magnitud desde el punto de vista turístico. En la foto grupo de visitantes en el Parque Cinegético Experimental “El Hosquillo”
Pero la entrada en la Unión Europea no solamente supone para España una disponibilidad de fondos para la aplicación de estrategias de desarrollo. También le supone adoptar una serie de compromisos y firmar acuerdos para la consecución de fines comunitarios. La PAC y los propios programas de desarrollo fijan sus bases en criterios de sostenibilidad y marcan como objetivos el mantenimiento de la biodiversidad y del paisaje a la vez que intentan garantizar la renta de los pobladores del medio rural.

La conservación de los paisajes autóctonos y la puesta en marcha de programas, acuerdos y compromisos para la recuperación de espacios degradados son el objetivo a conseguir para lograr un medio rural que base su desarrollo en criterios de sostenibilidad, aprovechando para ello los recursos endógenos de cada comarca. La puesta en valor adecuada de estos recursos permite el desarrollo de actividades tan importantes en el medio rural como son la forestal, la ganadera, la agrícola o la cinegética.

La filosofía con la que se empezaron a crear alojamientos turísticos con los programas de desarrollo era la de diversificar las rentas de los agricultores y ganaderos y que éstos tuviesen un complemento a los ingresos familiares. La regulación de los alojamientos turísticos era un claro reflejo de lo que se pretendía con la potenciación de alojamientos turísticos en el medio rural y así el decreto 43/1994 de 16 de junio distinguía entre tres tipos de alojamientos como eran:

  • Casas Rurales de Alojamiento compartido (El titular comparte el uso de su vivienda con su huéspedes).

  • Casas Rurales de Alquiler ( Se cede la vivienda en su totalidad)

  • Casas de Labranza ( El propietario regenta una explotación agrícola, ganadera o forestal y como actividad complementaria presta el servicio de habitación, con o sin comidas)
La evolución del sector turístico en particular y del medio rural en general ha propiciado que la actividad turística pase de ser una actividad secundaria de complemento de renta a ser la actividad principal de muchas familias que utilizan la actividad forestal, agrícola, ganadera, etc., o el propio entorno como un recurso turístico que da viabilidad económica a su proyecto. El incremento porcentual del sector turístico en el total del PIB ha hecho que numerosas comarcas apuesten por el desarrollo de actividades turísticas como fuente principal de ingresos. La proliferación de proyectos turísticos ha tenido consecuencias directas en el marco legislativo y así se ordenan a través del decreto 93/2006 y se diferencian entre:

  • Ventas de Castilla La Mancha

  • Casas Rurales

  • Alojamientos Rurales Singulares

  • Albergues Rurales

  • Complejos de Turismo Rural

  • Explotaciones de Agroturismo
El turismo rural, al caracterizarse por su ámbito de desarrollo, es sumamente amplio, incluyendo como alguna de sus modalidades la de agroturismo, ecoturismo, turismo de aventura, de salud, religioso, cultural, etc.

Se trata de un sector económico joven, en continuo crecimiento y perfectamente adaptable a las demandas de los clientes. Como respuesta a ésta demanda creciente se han instalado en la Serranía de Cuenca empresas dedicadas al desarrollo de actividades turísticas en el medio natural, como son el descenso de cañones, la práctica de espeleología, recorridos a caballo, la práctica del senderismo, el piragüismo, etc. Si analizamos cada una de éstas actividades se observa que el denominador común a todas ellas es el medio natural o el paisaje donde se desarrollan. Sin un entorno en buenas condiciones no sería posible el éxito de ninguna de estas empresas. El paisaje natural es el factor más valorado por el visitante a la hora de diseñar su viaje en la practica del turismo rural.

 
Al igual que las ciudades costeras, que apostaron por el turismo de sol y playa como base de su desarrollo, invierten cantidades considerables en el mantenimiento y recuperación de su recursos (playas, calidad del agua, instalaciones deportivas, alojamientos, etc.) las comarcas del interior como la Serranía de Cuenca deben hacer un esfuerzo por no degradar el patrimonio natural del que son poseedores. Se cuentan en ésta comarca con recursos y espacios naturales suficientes como para garantizar la consecución de un sector turístico maduro, estable y duradero. No obstante el crecimiento del sector debe estar indivisiblemente unido a una política de preservación del medio ambiente. No garantizar una conservación del paisaje es hipotecar el futuro de la Serranía de Cuenca.

Pueblos de ésta comarca como son Villalba de la Sierra, Uña, Tragacete, Huélamo, Beamud, Zafrilla, Valdemeca o Majadas, cuentan con potencialidad suficiente como para hacer del turismo rural una estrategia de desarrollo que, sin ser la única, posibilite a sus habitantes los recursos necesarios para fijar su residencia de forma estable en éstos pueblos.

Analizando uno de estos pueblos, Majadas por ejemplo, se observa que en los últimos años su actividad principal, la ganadería, se ha visto mermada en más de un 50%. La agricultura es un sector marginal y tiende a la desaparición y solamente queda una cooperativa forestal en el municipio. Se mantiene el sector de la construcción y sufre un notable incremento el sector servicios. Dentro de éste, el turismo ha sido el gran dinamizador de éste pequeño municipio de poco más de trescientos habitantes.

Paralelamente al incremento de la oferta turística, se ha producido un incremento del número de espacios naturales protegidos. Se podría decir que existe una relación directa y en el mismo sentido entre protección, conservación y ordenación del paisaje y el sector turístico.
Víctor Alcocer Navalón
Gerente de la Asociación para la Promoción y Desarrollo Serrano (PRODESE)
 
   
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