APROVECHAMIENTOS TRADICIONALES
 
El hombre, un elemento del medio
 

El conjunto de importantes valores que confluyen en el espacio del Parque Natural de la Serranía de Cuenca y que han aconsejado su declaración como Espacio Protegido son consecuencia de una afortunada confluencia de una serie de elementos que han dado lugar a unos ecosistemas y paisajes de elevado valor; la mayor parte de estos elementos corresponden a características naturales entre los que cabe destacar la geología, la fisiografía, la geomorfología, la climatología y las especies y comunidades vivas a que han dado sustento concretadas en la cobertura vegetal y la fauna de la zona.

Pero además de todos estos condicionantes de origen estrictamente natural, la intervención del hombre no cabe duda que ha tenido su parte de influencia en configurar y en el estado de conservación actual de los terrenos incluidos en el Parque Natural.

A lo largo de la historia el hombre, y más concretamente los habitantes de las poblaciones incluidas en el Parque, han demandado y obtenido una serie de productos del monte que le han servido tanto para satisfacer sus necesidades básicas como para obtener unos rendimientos económicos e incluso para cubrir su demanda de ocio.
La evolución en la demanda de productos del monte
 
Con los importantes avances sociales, económicos y tecnológicos producidos, especialmente a partir de la segunda mitad del siglo XX, la dependencia del monte de los habitantes de la zona ha disminuido en cuanto a productos de primera necesidad, si bien sigue habiendo una importante dependencia de los aprovechamientos que en él se realizan como generadores de puestos de trabajo asociados a su ejecución, como productores de rendimientos económicos complementarios a otros tipos de trabajos y, en un aspecto cada vez más valorado, como forma de satisfacer la demanda de ocio de los habitantes de la zona.

Al mismo tiempo esos avances han dado lugar a que la demanda de productos del monte ya no se limite a los habitantes de la zona, sino que haya una serie de recursos para los que la demanda, cada vez más, proceda de población ajena a la zona e incluso a la provincia y la región, teniendo bastante que ver en esto la relativa proximidad a dos importantes núcleos de población como son Madrid y Valencia.

De igual manera la evolución en las demandas de la sociedad ha dado lugar a la desaparición de una serie de aprovechamientos que hasta hace relativamente pocos años tenían cierta importancia en la Serranía de Cuenca, como es el caso de la recolección de resina, la obtención de carbón a partir de leñas o la recolección de plantas forestales para alimento del ganado doméstico.
Los aprovechamientos forestales en la actualidad
 
Antes de pasar a comentar los distintos tipos de recursos forestales que son objeto de aprovechamiento con mayor o menor frecuencia e importancia en el Parque Natural de la Serranía de Cuenca, se debe mencionar una circunstancia que condiciona los criterios con que se ejecutan los aprovechamientos.

Dicha circunstancia es que de las 73.726 Has. del Parque, algo más de 55.000 (casi el 75% del total) corresponden a terrenos catalogados como Montes de Utilidad Pública, una buena parte de ellos desde hace más de un siglo. Estos Montes pertenecen a los diversos ayuntamientos que aportan terrenos al Parque y la gestión directa de sus aprovechamientos ha correspondido desde su catalogación a la Administración Forestal.

Pasando ya a analizar los diferentes tipos de aprovechamientos que se realizan en los terrenos del Parque Natural, cabe destacar que la mayor parte de ellos corresponden a recursos naturales renovables y que a grandes rasgos se pueden clasificar en aprovechamientos maderables, otros aprovechamientos de origen vegetal, aprovechamientos ganaderos y el aprovechamiento de la fauna silvestre (caza y pesca). Estos aprovechamientos se realizan, como criterio general, aplicando el criterio de persistencia de los recursos compatible con su explotación, en muchos casos a través de instrumentos de gestión y planificación que definen, delimitan en el tiempo y en el espacio, cuantifican y condicionan la ejecución de los aprovechamientos que se permite realizar.

Caso distinto es el del aprovechamiento de recursos naturales no renovables, que por su misma naturaleza no tienen capacidad de recuperación por si mismos, y que por lo tanto deben ser administrados con mayor cautela; la realidad es que no son muchos, ni de gran cuantía, los aprovechamientos de este tipo que se realizan en el Parque Natural.

El último tipo de aprovechamientos que se debe contemplar, y hasta el momento el menos desarrollado y sobre el que se puede trabajar en el futuro, es el del uso no consuntivo del medio forestal.

A continuación se describe como se concretan cada uno de estos tipos de aprovechamientos en el Parque Natural de la Serranía de Cuenca.
Los aprovechamientos maderables
 
El aprovechamiento maderero ha jugado históricamente un papel vital en los terrenos del Parque Natural

Desde el punto de vista de la rentabilidad económica para los propietarios de los terrenos la madera ha sido el recurso que tradicionalmente mayor rendimiento ha generado; no obstante la tendencia en las últimas décadas es a que el peso específico de los ingresos por el aprovechamiento maderero en el conjunto de las rentas de los titulares de los predios tiende a disminuir; esto viene motivado por dos causas: una es el estancamiento relativo de los precios de la madera en pie y otra es la comparativamente gran revalorización de otros recursos, entre los que cabe destacar el aprovechamiento cinegético.

No obstante a la hora de valorar la importancia del aprovechamiento de madera hay que tener en cuenta otras circunstancias de índole económica y social, como son:
  • El sector industrial de apeo, extracción y transformación de la madera, que si bien en las localidades del ámbito del Parque se limita a pequeñas industrias de carpintería, sí que existe un significativo número de empresas a nivel provincial, destacando la importancia de la fábrica de titularidad municipal que posee el Ayuntamiento de Cuenca sustentada en el importante volumen de madera que producen las más de 25.000 hectáreas de Montes de Utilidad Pública que dicho ayuntamiento aporta al Parque.


  • El importante número de jornadas de mano de obra que generan en la zona tanto las actividades empresariales antes reseñadas como otras actividades asociadas a la corta de madera, como el señalamiento y medición de los pies a cortar, la eliminación de los despojos de corta que se generan y los inventarios de existencias de madera en que se basan los instrumentos de planificación y gestión, entre otras.
En cuanto a los principales datos del aprovechamiento de madera en el Parque Natural, cabe destacar que se limita casi exclusivamente a las especies autóctonas de pino, concretamente al pino negral o laricio, pino albar o silvestre, y en menor medida al pino rodeno; en mucho menor medida se realizan aprovechamientos esporádicos de chopo de producción asociados al medio ripícola.

Los datos cuantitativos de la madera que se viene aprovechando en los últimos años en los montes del Parque son los siguientes: la producción anual de madera es de 36.500 metros cúbicos, de los que 35.000 corresponden a los Montes de Utilidad Pública y 1.500 a los montes de titularidad particular, correspondiendo a una productividad de 0,50 metros cúbicos por hectárea total del Parque; los ingresos que se generan anualmente a los propietarios por la madera en pie ascienden a 1.095.000 €, con un valor unitario de 30 €/m.c.

Con relación al destino industrial de esta madera, éste es muy variado, dedicándose la de mayor calidad a carpintería y uso estructural en construcción; otra parte se dedica a elementos auxiliares en la construcción (encofrados, etc.), embalajes y palets; finalmente la de menor calidad y los desechos de piezas mayores se destinan principalmente al sector del tablero aglomerado; aparte de estos destinos, que se pueden considerar los tradicionales, hay que hacer especial mención a una relativamente novedosa línea de destino de la madera de esta zona, que es la correspondiente al uso de la madera de pequeñas dimensiones para, una vez modelada y tratada con productos antipudrición, ser destinada fundamentalmente a construcción y jardinería (vallados rústicos, postes de señalización, entarimados, casas y cabañas prefabricadas, casetas cinegéticas, etc…).

Otro tipo de aprovechamiento maderable es el de las leñas, cuyo uso tradicional como combustible de calefacción ha disminuido con el paso del tiempo, tanto por el descenso poblacional como por la paulatina irrupción de otros combustibles y sistemas de calefacción; en la actualidad es todavía relativamente frecuente el uso por parte de los vecinos de la comarca de la leña procedente de los despojos de los aprovechamientos de madera y de tratamientos selvícolas (si bien no se aprovechan en su totalidad ni mucho menos) y casi ya no se realiza el aprovechamiento en esta zona de leñas procedentes de las especies de quercíneas (encina y quejigo fundamentalmente). Este descenso en el uso por parte de los habitantes de los productos forestales susceptibles de ser usados como combustible de calefacción genera unos problemas para el adecuado estado del monte que hace unos años no se producían, como la facilidad de propagación de algunas plagas de insectos y la elevada presencia de biomasa a los efectos de inicio y propagación de incendios forestales.

Finalmente reseñar la esporádica ejecución de aprovechamientos de semilla de algunas especies arbóreas con destino al abastecimiento de viveros; en este sentido se han declarado diversas zonas del Parque Natural y para algunas especies (pino negral, pino albar, sabina albar, quejigo, tejo, acebo, serbal) como rodales selectos y fuentes semilleras. Estos aprovechamientos de semilla siempre se deberán realizar de forma controlada que no ponga en riesgo la regeneración natural de las distintas especies.
El aprovechamiento micológico
 
La recolección de hongos comestibles cuenta cada día con más aficionados
 
Uno de los recursos renovables en el que son especialmente fructíferos los terrenos del Parque Natural es en el de los diversos tipos de setas comestibles.

La forma de realizar el aprovechamiento viene siendo tradicionalmente en régimen abierto en cuanto a las especies epígeas (las que desarrollan sus cuerpos fructíferos por encima de la superficie del suelo); caso contrario es el de las especies hipógeas (se desarrollan por debajo del nivel del suelo).

En cuanto al aprovechamiento de las especies epígeas existe un importante arraigo social de su realización en régimen abierto, sin ningún tipo de limitación por parte de los propietarios de los terrenos ni de la administración y con un evidente vacío legislativo. No obstante los más novedosos instrumentos legislativos tienden a que este aprovechamiento, aún realizándose en régimen abierto se haga de acuerdo con prácticas respetuosas con las especies y con el medio en que se desarrollan. Este aprovechamiento supone en determinadas épocas del año un importante complemento económico para las familias serranas que se dedican a la recolección fundamentalmente del níscalo y del boleto, sin desdeñar otras especies.

 
Secadero de setas
Sin embargo no genera ningún tipo de rendimiento económico a los propietarios de los terrenos; como única excepción se encuentra el caso del término municipal de Valdemeca, cuyo ayuntamiento hace unos años decidió regular y obtener unos ingresos por el aprovechamiento de las setas; no parece ésta una medida que a corto plazo se pueda extender al resto de los terrenos del Parque.

En este sentido parece interesante que cualquier movimiento que se haga tendente a regular por parte de los propietarios el aprovechamiento de las setas vaya acompañado de las iniciativas necesarias para buscar de éste recurso no sólo su valor primario sino la obtención de un potencialmente importante valor añadido a través de su transformación y posterior comercialización.

Con relación a las setas hipógeas, es importante el aprovechamiento de las diversas especies de trufa, apreciadísimo condimento culinario y de un elevado valor económico; en este caso si es habitual que los propietarios de los terrenos vendan los derechos de recolección de estas setas, generándoles importantes ingresos económicos.
Otros aprovechamientos vegetales
 
Un aprovechamiento que desde hace unos años se ha consolidado es el de las leñas de boj destinado a ornamentación en floristería; si bien no es cuantitativamente demasiado importante (el volumen anual autorizado en los Montes de Utilidad Pública es de alrededor de 100 estéreos) ni supone unos elevados ingresos económicos para los propietarios, su ejecución genera un complemento económico de interés para algunas familias de la Serranía.

De modo esporádico y sin repercusión en los propietarios de los terrenos, se realizan aprovechamientos puntuales de muérdago (especie parásita de los pinos) que se destina también a fines ornamentales, especialmente en las fechas navideñas.
El aprovechamiento ganadero
 
La ganadería constituye otro de los aprovechamientos tradicionales de la Serranía
 
El aprovechamiento de los pastos naturales para el diente del ganado se realiza en los terrenos del Parque Natural por lo general en régimen extensivo.

El tipo de ganado por excelencia en la Serranía de Cuenca es el lanar; en menor medida pastorean el vacuno de carne y el caprino, limitado éste a las masas de quercíneas; y todavía menos abundantes son las reses caballares y de vacuno bravo.

La limitación en la cantidad y calidad de los pastos que se desarrollan en esta zona no permiten que la carga ganadera media sea superior a 1,50 cabezas equivalentes a lanar por hectárea.

Son muy pocas las fincas cercadas a efectos de aprovechamiento ganadero. En las extensas masas de pinar, especialmente en los Montes de Utilidad Pública se establece la limitación al pastoreo de las zonas en que se están realizando cortas de regeneración, con el objeto evitar los daños que sobre el regenerado podrían producir los ganados.

En esta comarca sigue viva la práctica de la trashumancia, partiendo al inicio del invierno una parte de los ganados hacia los pastizales y dehesas del sur, especialmente Andalucía, y regresando mediada la primavera; no obstante cada vez es mayor la proporción de ganados que permanece estabulado en invierno.

Una circunstancia interesante es la servidumbre histórica que grava los Montes de Utilidad Pública pertenecientes al Ayuntamiento de Cuenca, por la cual el derecho de aprovechamiento de los pastos de los mismos corresponde a los ganaderos de las localidades serranas entre las que se encuentran situados, constituidos en la denominada Mancomunidad de Pastos de la Sierra de Cuenca.

Otro tipo de aprovechamiento ganadero es el apícola, realizado tanto por asentamientos estables de los habitantes de la comarca como por apicultores de más bajas latitudes que desplazan en época estival sus colmenas a esta comarca aprovechando la floración más tardía que en zonas más bajas y secas.
Aprovechamientos relacionados con la fauna silvestre: Caza y pesca
 
El aprovechamiento de la caza en el Parque Natural de la Serranía de Cuenca se realiza a través de dos modalidades de gestión; por un lado viene marcado por la presencia de la Reserva de Caza de la Serranía de Cuenca, donde la gestión corresponde de forma exclusiva a la Administración; y por otro por la existencia de una serie de cotos privados en que la gestión, si bien amparada en los documentos legalmente exigidos y controlados por la Administración, se realiza por la iniciativa privada.

La Reserva de Caza ha supuesto desde el año 1973 un modelo de gestión en el que además de llevar a cabo el ejercicio de la caza, ha servido para introducir una serie de especies cinegéticas de caza mayor que o bien habían desaparecido, o nunca habían habitado en estos territorios. En su interior se encuentra el Parque Cinegético Experimental de Hosquillo, que además de su tradicional trabajo en la cría y el manejo de las especies cinegéticas cada vez adquiere una mayor importancia en otros aspectos como la educación ambiental.

Coincidiendo con la reciente aprobación de la declaración del Parque Natural se ha tomado la decisión de modificar los límites de la Reserva, pasando de las originales 25.700 a unas 6.500 Has., concentradas alrededor del Parque de Hosquillo, concretamente en el área donde está establecida la población de cabra montés.

Rodeando a la Reserva se constituyen diversos cotos privados cuyas características cinegéticas han venido y vienen sin ninguna duda determinadas por la presencia de aquélla. Además los terrenos cuya salida de la Reserva ha sido recientemente aprobada pasarán a formar parte de nuevos acotados en régimen privado.

La importancia económica para los propietarios de los terrenos de la actividad de la caza viene en progresivo aumento desde hace aproximadamente una década, suponiendo especialmente para algunos ayuntamientos una fuente de ingresos de tal importancia que incluso en algunos casos está dejando en un segundo plano al aprovechamiento forestal que tradicionalmente ha sido el prioritario, el de la madera. La renta anual que está produciendo este aprovechamiento llega en algunos terrenos hasta los 18 €/Ha.

Centrándonos en las características del aprovechamiento cinegético, éste se limita casi en exclusiva a las especies de caza mayor.

Las características del territorio no permiten la presencia de poblaciones importantes de las de caza menor, que por lo tanto se limita a un pequeño número de jornadas cinegéticas de los cazadores locales en las que pueden realizar algunas capturas de liebre, paloma torcaz, conejo o codorniz; un caso especial es el de la caza de los zorzales, especies migratorias con importantes poblaciones invernantes en el extremo suroriental de los límites del Parque, dando lugar a importantes tiradas que generan una interesante renta económica.

En cuanto a la caza mayor las especies que son objeto de aprovechamiento son el ciervo, la cabra montés, el jabalí y el corzo como especies de carácter autóctono y el gamo y el muflón como especies introducidas a raíz de la creación de la Reserva de Caza; la cabra montés se caza únicamente en la citada Reserva, y el corzo, especie cuya población había desaparecido hasta hace no más de una década, cuando empezó a reintroducirse de forma natural, se encuentra en fase de consolidación de niveles poblacionales adecuados, por lo que por el momento conviene ser cauto con relación a la intensidad de su aprovechamiento.

Con relación al aprovechamiento de la fauna piscícola, el deporte de la pesca se realiza en los principales cursos fluviales que atraviesan los terrenos del parque (Río Júcar, incluyendo el embalse de la Toba, su afluente el Río Valdemeca y el Río Escabas) alternándose en estos cursos los tramos vedados a la pesca, los cotos dedicados a pesca sin muerte y los tramos libres; la especie principal que es objeto de pesca es la trucha común, aunque en el tramo más bajo del Río Júcar se pueden obtener también capturas de ciprínidos (barbo y boga).
Aprovechamiento de recursos no renovables
 

Los recursos no renovables que tradicionalmente se han venido extrayendo del monte son casi exclusivamente los distintos tipos de áridos (arenas, zahorras, gravas, piedra, etc…) dedicados al acondicionamiento de caminos y carreteras y a la construcción.

Estas actividades extractivas pueden tener un significativo impacto sobre el medio, tanto por la no renovabilidad de estos recursos como por el impacto paisajístico que generan.

La tendencia es a reducir en la medida de lo posible este tipo de aprovechamientos, sustituyendo estos materiales obtenidos del monte por los procedentes de plantas y canteras autorizadas para su extracción, tratamiento y comercialización.

Por el momento son escasas las explotaciones autorizadas existentes en los límites del Parque, limitándose a concesiones de pequeñas dimensiones a algunos ayuntamientos para atender sus necesidades municipales y alguna cantera de piedra para ornamentación en construcción.

Por otro lado no existen otros tipos de explotaciones mineras en el ámbito del Parque Natural.
Conclusiones y perspectivas de futuro
 
El aprovechamiento por parte del hombre de los recursos naturales en los terrenos del Parque Natural de la Serranía de Cuenca no sólo ha resultado compatible con su conservación sino que ha colaborado al estado actual y valores que concurren en este espacio.

Por lo tanto es no sólo asumible sino deseable que se continúe con la realización de los aprovechamientos que tradicionalmente se han venido desarrollando; para el caso de los recursos renovables se deberán aplicar todos los conocimientos técnicos e instrumentos de gestión disponibles para definir tanto cuantitativa como cualitativamente los aprovechamientos a realizar, depurando las técnicas de explotación para que se realicen de la forma más favorable y por supuesto siguiendo las directrices de todos los instrumentos legislativos y de gestión que son de aplicación; para el caso de los recursos no renovables cuyo aprovechamiento sea autorizable se deberá en primer lugar buscar alternativas a la explotación en el medio natural y, en caso de no encontrarlas, ser especialmente riguroso con el cumplimiento de la legislación en materia de impacto ambiental.
Juan Luis Serrano Cuenca
Ingeniero de Montes
 
   
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