RED DE ÁREAS PROTEGIDAS
 
 

El abedular de Ríofrío, dentro del campo de la botánica tanto nacional como internacional, ha sido hasta el día de hoy un perfecto desconocido. Sin embargo, puede llegar a convertirse en un clásico de esta Ciencia por albergar una especie vegetal arbórea, un abedul, cuyos caracteres lo hacen único en el mundo y que no fue descrito para la comunidad científica hasta el año 1983 (PEINADO, MORENO & VELASCO: Willdenovia 13(2)).

  
 
Los abedulares son bosques planocaducifolios típicamente eurosiberianos,
cuya representación en la Península es escasa

Los abedulares, formaciones incluidas en el catálogo de hábitat de protección especial (Ley 9/1999, de 26 de mayo, de Conservación de la Naturaleza en Castilla-La Mancha), son bosques planocaducifolios típicamente eurosiberianos, cuya representación en la Península es escasa, sobre todo en la mitad Sur, donde buscan lugares en los que se aminora sensiblemente la sequedad estival, tales como umbrías, fondos de valle y áreas pantanosas, por lo que para su supervivencia, debe darse una combinación de factores paleobotánicos, geomorfológicos y microclimáticos que aseguren unas condiciones ecológicas óptimas.

 
En el estrato herbáceo del abedular destacan las llamativas flores rosadas de la peonia (Paeonia broteroi)
Localizado en el término municipal de Puebla de Don Rodrigo, zona occidental de la provincia de Ciudad Real, el abedular de Río Frío tiene un especial interés, así como un marcado carácter relíctico, ya que se localiza a una cota excepcionalmente baja (630 m), si se compara con otros abedulares del Sistema Central o de Sierra Nevada, situados a más de mil metros de altitud, y ocupa una parte del río Frío de apreciable longitud, unos tres kilómetros, lo que añade más singularidad, si cabe, a este espacio. El aporte continuado de agua por el río, la orientación N-S (orientación extraña, dentro de la generalizada orientación E-O, característica de los relieves apalachenses), con escasa insolación y evapotranspiración, la acumulación de nieblas con el consiguiente aporte de precipitaciones horizontales, y la presencia de suelos turbosos, periódicamente inundados con horizonte de pseudogley, configuran las condiciones microecológicas que han posibilitado la existencia de este abedular.

El abedul que aparece en las comarcas de Montes de Toledo y Montes Norte de Ciudad Real, se ha diferenciado genéticamente de otras poblaciones peninsulares, originando un ecotipo reconocible por el poco desarrollo de las brácteas fructíferas, carácter al que alude su denominación científica varietal (parvibracteata).

La especial orientación del valle del río Frío es uno de los factores que posibilita la existencia de este abedular

La presencia de abedules en los Montes de Toledo y concretamente dentro de la provincia de Ciudad Real, fue puesta de manifiesto por D. Máximo Laguna (1) que hace la primera referencia a la especie en la zona, pero describiéndola con el nombre de Betula verrucosa Ehrh. Es posible, aunque no esta comprobado, que el viaje que realizó por los Montes de Toledo, le llevara a éste mismo abedular de Ríofrío.

El abedul que aparece en las comarcas de Montes de Toledo, se ha diferenciado genéticamente de otras poblaciones peninsulares

Olvidado durante décadas, el abedular es nuevamente visitado por Julio Muñoz (2), que aporta una nueva identificación, esta vez Betula pubescens Ehrh. Por último y ya en el año 1.983, se produce la descripción mencionada arriba, fijandose definitivamente para esta especie la denominación de Betula pendula Roth subsp. fontqueri var. Parvibracteata.

 
La humedad del fondo del valle del Rio Frío permite el desrrollo de vegetación típica de Turberas, como los pajonales de Molinia caerulea
Sin embargo, la presencia de esta singular especie no es el único aspecto a destacar. El abedular de Río Frío es, en realidad, un ecosistema complejo que alberga variados y valiosos hábitats: en el fondo del valle del río Frío pueden encontrarse quejigares de Quercus faginea subsp. broteroi, fresnedas de Fraxinus angustifolia, saucedas de Salix atrocinerea y Salix alba, brezales higrófilos de Erica scoparia y Erica lusitanica, brezales higroturbosos de Erica tetralix, pajonales de Molinia caerulea, formaciones de Carex elata subsp. reuteriana y Carex paniculata subsp. lusitanica, comunidades anfibias y de turberas ácidas.

Todas estas comunidades vegetales son hábitats de protección especial en Castilla-La Mancha y dan cobijo a un nutrido grupo de especies vegetales protegidas, entre las que se encuentran Carex echinata, Genista anglica, Hypericum elodes, Lobelia urens, Narcissus hispanicus, Scilla ramburei, Sibthorpia europaea, Sphagnum denticulatum y el propio abedul (Betula pendula subsp. fontqueri).

La fauna encuentra en este espacio un lugar óptimo para muchas de sus actividades, como campeo, pastoreo, nidificación o descanso, gracias a la variedad de hábitats que concurren en la zona. Destaca la presencia de la nutria (Lutra lutra), incluida en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas de Castilla–La Mancha como “vulnerable”, y del gato montés (Felis silvestris), catalogada como de “interés especial”. Mención aparte, merece el destacar la importancia zoogeográfica del Abedular de Ríofrío, por encontrase en la zona de distribución del lince (Lynx pardinus) denominada Zona Guadiana-Picón.

  
 
BREVES NOTAS FITOSOCIOLÓGICAS

En el abedular, se han descrito las siguientes series de vegetación:

  • Bosque de ribera: Serie mesomediterránea luso-extremadurense relicta del abedul Galio broteriani-Betuletum parvibracteatae. Esta sería una serie edafófila, no climatófila.


  • Sauceda: Frangulo alni-Myricaetum galeae.


  • Zarzal de orla: Clemati campaniflorae-Rubetum ulmifolii


  • Comunidades fruticosas y juncales hidrófilos: Erica tetralix-Myricaetum galeae, Sibthorpio-Pinguiculetum lusitanicae, Hyperico-Scirpetum fluitantis.


  • Comunidades de plantas flotadoras en el agua: Ludwigio palustris-Potametum polygonifolii.

 
El Abedular de Riofrío es un ecosistema complejo que alberga variados y valiosos hábitat
La comunidad de aves también está ampliamente representada, incluyendo 19 especies reproductoras, de las que 16 están incluidas en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas de Castilla-La Mancha, como son el pico picapinos (Dendrocopos major), el chochín (Troglodytes troglodytes), el petirrojo (Erithacus rubecula), el ruiseñor (Luscinia megarhynchos), el mirlo (Turdus merula), el mito (Aegithalos caudatus), el herrerillo común (Parus caeruleus), el carbonero común (Parus major), el trepador azul (Sitta europaea) y la oropéndola (Oriolus oriolus). La importancia herpetológica de la zona se basa principalmente en la presencia del galápago leproso (Mauremys leprosa) especie catalogada “de interés especial” y el galápago europeo (Emys orbicularis) catalogada “vulnerable” en el Catálogo Regional.

Al día de hoy, el abedular que conocemos, es sin duda el resultado de las múltiples interacciones, antrópicas fundamentalmente, pero también de origen natural, como el descenso de los niveles de la capa freática y el propio Cambio Climático, que han actuado sobre la masa vegetal.

 
Desde la compra de la finca por parte del antiguo ICONA, la gestión de este Monte, se mantuvo en unos criterios fundamentalmente productivistas. Se efectuaron repoblaciones con Pinus pinaster, fundamentalmente y se potenció, por medio de sueltas de refuerzo, la población existente de ciervos, todo ello con la doble mira de obtención de beneficios por la madera y para el mantenimiento del, aún en funcionamiento, coto social.

Estos hechos afectaron, y continúan haciéndolo, la capacidad de supervivencia del abedular. Por un lado, porque la repoblación de pinos llegó hasta la misma ribera del río, compitiendo éstos fuertemente con la masa de abedules, y por otro, y creemos que de forma más alarmante, por la densidad de cérvidos que unida a la natural apetencia de estos animales por este tipo de lugares (humedos, sombreados y dotados de pastizales, abiertos a costa usualmente de los brezales y juncales de la orla del abedular), hizo que desde el año 1.971, en que se incendia la entonces denominada “Chopera”, y tras su regeneración, por rebrote de cepa y raíz, no haya datos de reproducción por semilla de los abedules.

Desde su declaración como Reserva Fluvial mediante Decreto 18/2003, de 04-02-2003, la gestión de este espacio natural se ha orientado a la “renaturalización” de las condiciones ecológicas de este singular enclave, con el fin de preservar este valioso habitat para las generaciones futuras.

  
 
BIBLIOGRAFÍA

(1). LAGUNA M. (1883). Flora Forestal de España, vol 1. Madrid. Pag 180

(2). MUÑOZ JIMÉNEZ, J. (1976). Los Montes de Toledo, estudios de geografía física. Dpto. de Geografía de la Universidad de Oviedo. Inst. J. S. Elcano. Oviedo. Pag 476

(3). PEINADO, M. & G. MORENO (1983). Notas sobre plantas vasculares, I. Bol. Soc. Brot. Sér. 2, 56: 39-49.
Víctor M. Díez Urbano
Sección de Espacios Naturales Protegidos y Vida Silvestre
Delegación de Medio Ambiente y Desarrollo Rural de Ciudad Real
fotografías: Carlos Serrano García, Miguel Rubio García
 
   
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