EDITORIAL
 
 
Uno de los riesgos que se afronta con la declaración de un nuevo espacio protegido, es que dicha declaración sea percibida como una imposición por parte de la población local que habita el territorio. Cuando esto sucede, el espacio natural protegido cuenta ya de partida con un lastre que comprometerá su viabilidad a largo plazo.

Es por ello que las directrices para la gestión de estos espacios, tanto a nivel internacional como nacional, ponen cada vez más énfasis en la participación social desde las primeras fases de la “concepción” del futuro espacio protegido, buscando la implicación activa de la población afectada en la consecución de los objetivos perseguidos con la declaración.

El pasado 5 de febrero, el Consejo de Gobierno dio el primer paso para la declaración de lo que será el séptimo Parque Natural de la región, con el inicio de los trámites para la aprobación del Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de la Sierra Norte de Guadalajara, un documento que desde el principio pretende ser fruto del consenso de todos, y cuyo principal objetivo es compatibilizar la conservación de los valores naturales con el desarrollo sostenible de la zona, fomentando nuevas oportunidades para sus habitantes.

Buscando esa implicación a la que antes se hacía referencia, se están manteniendo reuniones con los representantes locales para darles a conocer los estudios realizados sobre la zona, cómo les afectará la declaración y en qué forma podrán participar en la gestión del futuro espacio protegido, resolviendo las dudas que se puedan ir planteando de cara al futuro. De todo ello se ocupa el artículo que incluimos en nuestra sección dedicada a las áreas protegidas.

En estrecha relación con ello, como colaboración especial en este número, contamos con el avance de un interesante estudio, elaborado por el Grupo de Investigación Capital Social y Desarrollo Sostenible de la Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades de Cuenca, sobre las oportunidades que para el desarrollo socioeconómico del territorio representan los espacios naturales protegidos. Una muestra de cómo la declaración de de este tipo de figuras de protección puede ser vista como una oportunidad para el desarrollo sostenible en lugar de cómo un conjunto de limitaciones; y de cómo la integración de los diferentes componentes de la ordenación territorial (ambiental, social y económico) es la mejor vía para garantizar la sostenibilidad a largo plazo de los Espacios Naturales Protegidos.

Si hablamos de oportunidades para el desarrollo sostenible, no nos podemos olvidar del turismo, que ha pasado a ser uno de los principales activos para muchas comarcas de nuestra región. De esto se ocupa el artículo que incluimos en nuestra sección dedicada al desarrollo rural, que nos presenta un proyecto de turismo activo promovido por la Asociación para el Desarrollo de la Comarca de Talavera, Sierra de San Vicente y La Jara-IPETA (ADC-IPETA).

Nuestro apartado de fauna y la flora lo dedicamos al cernícalo primilla, una pequeña rapaz que suele anidar bajo las tejas y pequeñas oquedades de los edificios de nuestros pueblos y ciudades, y que se ve muy afectada por las obras y reparaciones en estos edificios. El artículo nos muestra como es posible acometer este tipo de obras sin perjudicar al “primilla”.

En la sección de gestión forestal, incluimos un análisis sobre la repercusión del programa de Forestación de Tierras Agrícolas en la provincia de Albacete, un instrumento para la mejora de la sostenibilidad a través de la diversificación de actividades en el mundo rural.

Y, por último, una recomendación, ahora que nos encontramos en la época de máximo riesgo de incendios forestales: por favor, extrememos las precauciones cuando salgamos al campo, para que una jornada de contacto con la naturaleza no se convierta en una pesadilla para todos.
 
   
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