EDITORIAL
 
 
En el número pasado hablábamos de la celebración del Año internacional de la Diversidad Biológica, y de los retos que la conservación de la biodiversidad plantea para las políticas ambientales a nivel internacional.

Una de las formas que ha tenido la Unión Europea de asumir este reto es la creación del instrumento financiero LIFE, que desde 1992 ha servido para financiar más de 3.000 proyectos relacionados con la conservación de la naturaleza, convirtiéndose así en una de las puntas de lanza de la política ambiental de la Unión Europea. Aunque con una dotación sensiblemente inferior a otros fondos europeos, el instrumento LIFE ha contribuido a la aplicación, desarrollo y mejora de la política y la legislación ambiental, así como a la integración de las consideraciones ambientales en otras políticas de la UE, apoyando el desarrollo de nuevas soluciones a los problemas ambientales, y contribuyendo de una forma determinante a la puesta en práctica de las Directivas de biodiversidad (Aves y Hábitat). España, con casi 500 proyectos financiados, ha sido uno de los países europeos más beneficiados por este instrumento financiero dirigido tanto a empresas (pequeñas e internacionales), administraciones públicas (nacionales y locales), ONG, institutos de investigación y organismos intergubernamentales.

Desde el año 2009, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha está desarrollando un proyecto LIFE centrado en la “conservación de especies prioritarias en el Monte Mediterráneo” (conocido como Priorimancha), que tiene como principal objetivo mejorar el estado de conservación de algunas de las especies más representativas de la biodiversidad castellanomanchega. La conservación de especies como el lince ibérico, el águila imperial, el águila perdicera, o el buitre negro, se configura como un complejo puzzle en el que concurren diversos factores que deben ser acometidos de forma coordinada, unificando esfuerzos y buscando la implicación e integración de todos los actores implicados. Y así es como se está trabando en este proyecto, en el que además de la Junta de Comunidades participan el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, y la Fundación CBD-Hábitat. De los principales aspectos de este proyecto se ocupa el artículo que incluimos en este número dentro de la sección de Fauna y Flora.

Dedicamos también un apartado al control de la calidad atmosférica en nuestra región en un artículo sobre la Red de Vigilancia de la Calidad del Aire, una vasta red en la que se integran hasta 11 estaciones de medición públicas, y que nos permite conocer a tiempo real durante todo el año los niveles de contaminación atmosférica en Castilla-La Mancha. Sin duda una herramienta clave para el estudio de la calidad del aire en nuestra región y para la planificación de las acciones tendentes a minimizar la presencia de contaminantes en la atmósfera.

El apartado de educación ambiental lo dedicamos a un equipamiento emblemático que recientemente se ha puesto en funcionamiento: el centro Ars Natura de Cuenca, una instalación concebida arquitectónicamente por el arquitecto Carlos Asensio, fallecido en un desgraciado accidente de tráfico el pasado 1 de julio, y al que desde estas líneas queremos rendir un merecido homenaje. Edificios como el de Ars Natura, el del Centro de Interpretación “Dehesa de Corduente” en el Alto Tajo, o el del futuro Centro de Interpretación del Parque Natural de La Serranía de Cuenca en Tragacete, son una muestra del trabajo de este arquitecto cuya obra queda así estrechamente vinculada a la naturaleza de Castilla-La Mancha.
 
   
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