ESPACIOS PROTEGIDOS
 
 
El desarrollo del proyecto Life+ Iberlince ha supuesto el retorno de esta mítica especie a nuestra región y supone un primer paso para sacarla del listado de especies en peligro de extinción y asegurar definitivamente su supervivencia.

 
El lince ibérico es tal vez la especie más emblemática de nuestra fauna. Este felino se distribuía ampliamente por la península ibérica, ocupando muy diversos territorios y ambientes naturales, ligado siempre a su principal especie presa: el conejo. Nunca pareció que fuera una especie muy abundante, no obstante lo cual Castilla-La Mancha, y especialmente el área de Montes de Toledo, fue sin duda uno de sus bastiones más importantes (1) (2). La evidente escasez de la especie motivó que fuera muy tempranamente incluida entre las especies protegidas (año 1973) y catalogada como en peligro de extinción tanto en el catálogo nacional (año1990), como regional de especies amenazadas (año 1998).

Cuando en el año 2003 se publicó el Plan de Recuperación del lince ibérico en Castilla-La Mancha, acababa de ver la luz un trabajo que se considera clave para la conservación de la especie: “El primer censo diagnóstico del lince ibérico en España” (3). La situación que reflejaba dicho estudio no podía ser más desalentadora. El lince solo sobrevivía en dos núcleos aislados entre sí, uno en Andújar en la provincia de Jaén y otro en el Parque Nacional de Doñana. En conjunto no había más de 150 ejemplares, con un máximo de 30 hembras reproductoras. En todo el resto de su antigua área de distribución había dejado de existir, sólo se logró detectar la presencia de un único individuo aislado en Montes de Toledo.

Los linces Kanh y Kentaro, fotografiados en el cercón de aclimatación de Montes de Toledo antes de ser liberados definitivamente. Estos dos hermanos procedentes del centro de cría de Silves (Portugal) protagonizaron los desplazamientos más largos de linces que hasta la fecha se tiene constancia.
 
Estos resultados fueron muy impactantes, dado que los estudios disponibles realizados en décadas anteriores dibujaban un área de distribución ya fragmentada, pero desde luego mayor. Se suponía presente en el Sistema Central, Montes de Toledo, sierras extremeñas y andaluzas y del sur de Castilla-La Mancha (2). En poco menos de veinte años el lince se mostraba al borde mismo de la extinción, lo que implicó su catalogación como en Peligro Critico por la UICN. Si bien es verdad que dichos estudios antiguos estaban realizados a partir de citas e indicios indirectos que seguramente sobrevaloraron la población y área de distribución (4), los datos objetivos basados en fototrampeo y análisis genéticos con los que se realizó el censo diagnóstico mostraban que el declive había sido extremo. Las causas de este declive habían sido una combinación de factores entre los que se encuentran la persecución directa de la especie, las capturas en lazos, cepos y otros métodos de trampeo, el fuerte declive de las poblaciones de conejo, y los procesos asociados a la fragmentación de las poblaciones (1) (2) (4).

En Castilla-La Mancha se empezó a desarrollar el plan de conservación con la urgente tarea de determinar si estos datos eran exactos, o si era posible que alguna población por pequeña que fuera, pudiera haber quedado sin detectar. Las prospecciones realizadas basadas en análisis genéticos de ejemplares, confirmaron la presencia de la especie, entre los años 2003 y 2005, tanto en Montes de Toledo como en las sierras del sur de Ciudad Real y suroeste de Albacete, sin embargo, salvo las noticias de algunos individuos reproductores en el sur de Ciudad Real en el año 2007 (5), probablemente los ejemplares detectados fueran divagantes o se encontraban irremediablemente aislados.

Simultáneamente desde Andalucía se inició un intenso trabajo de conservación de las dos poblaciones supervivientes, apoyado por dos sucesivos proyectos Life desde los años 2002 al 2011, consiguiendo pasar en 10 años de unos 100 ejemplares a como mínimo 300 (4).

Ante la posibilidad real de que la especie pudiera desaparecer, se decidió poner en marcha un programa de conservación ex situ basado en la cría en cautividad, partiendo de la captura de algunos ejemplares de las dos poblaciones supervivientes. El programa consiguió por primera vez la reproducción en cautividad de la especie en el año 2005 en el centro de cría del Acebuche. En la actualidad los centros que forman parte del programa de cría en cautividad se sitúan en Portugal (Silves), Jaén (La Olivilla), Huelva (El Acebuche) y Cáceres (Granadilla), a los que hay que sumar el Zoo de Jerez. Estos centros logran sacar adelante unos 30-40 linces al año, lo que posibilita tener una reserva genética de la especie, y además la disponibilidad suficiente de ejemplares para la puesta en marcha de programas de reintroducción en el medio natural (6).

  
 
Ante la posibilidad real de que el lince pudiera desaparecer, se decidió poner en marcha un programa de conservación ex situ basado en la cría en cautividad.
 
Sin duda un punto de inflexión en la conservación de la especie en Castilla-La Mancha, lo constituyó el proyecto Life-Priorimancha, desarrollado entre los años 2009 y 2014. Entre otros trabajos, debía establecer cuál era la situación de la especie en la región. Los trabajos apoyados por una intensa campaña de fototrampeo y análisis genéticos de excrementos en toda su supuesta área de distribución, confirmaron la desaparición de la especie en prácticamente toda Castilla-La Mancha, quedando su presencia relegada a los ejemplares, provenientes de las ya por entonces poblaciones en expansión de Andalucía y que comenzaban a colonizar las sierras del sur de Castilla-La Mancha (7).

 
Luna con sus tres cachorros nacidos en Montes de Toledo en 2017. Esta hembra fue liberada en el área de Matachel (Badajoz) en el año 2015 y se desplazó hasta Montes de Toledo para establecerse como reproductora.
No obstante, los trabajos realizados en pro de la especie no fueron vanos. Se realizaron multitud de obras de mejora y potenciación de las poblaciones de conejo, se establecieron una serie de convenios de conservación con fincas colaboradoras, y se divulgaron entre el sector cinegético métodos de control de depredadores compatibles con la conservación de la especie. Sin duda el esfuerzo realizado en la conservación del lince en el Life Prorimancha puso las bases de su regreso.

Aseguradas y en expansión las dos poblaciones de Andalucía, el paso lógico era aprovechar la experiencia adquirida en esta comunidad con la gestión de la especie, así como las experiencias en la reintroducción de ejemplares, para intentar crear nuevas poblaciones bien procedentes de la recolonización de territorios aledaños a las naturales, o bien creando otras nuevas, mediante la reintroducción de ejemplares del programa de cría, al tiempo que se consolidaban las nuevas áreas ocupadas por la especie en Andalucía.

Así pues, con el objetivo de la recuperación de la distribución histórica del lince ibérico en España y Portugal, fue aprobado por la comisión europea en agosto de 2011 el Proyecto Life+ Iberlince, un proyecto liderado por la Junta de Andalucía y que tras varias modificaciones alcanzó un total de 21 socios, con un presupuesto total de 34.015.188 de €, financiado en un 65 % por la Unión Europea. Dicho proyecto se desarrollaría en España (comunidades autónomas de Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha y la región de Murcia) y Portugal.

En Castilla-La Mancha, los socios del proyecto han sido La Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, la empresa FOMECAM, que invierte la mayor parte del presupuesto, Aproca y WWF.

El lince Lucero, macho territorial de Montes de Toledo, buscando conejos en uno de los vivares construidos para el fomento de esta especie durante el proyecto.
 
Una vez iniciado el proyecto, era prioritario proceder a la selección de las áreas de reintroducción, aplicando unos protocolos de trabajo desarrollados previamente (8) y que exigen estudios del hábitat a gran y pequeña escala. Esto incluye el estado y calidad del hábitat, la disponibilidad de conejos, la presencia de riesgos para la especie como artes ilegales de caza y trampeo, el riesgo de atropello, enfermedades, así como una valoración de la aceptación social de la especie. Desde Castilla-La Macha se propuso para su selección y aprobación dentro del proyecto dos áreas de reintroducción (Sierra Morena Oriental y Montes de Toledo), de las cuatro con las que cuenta el proyecto.

El primer área parecía clara desde el primer momento, situada en la vertiente ciudadrealeña de Sierra Morena, entre los municipios de El Viso del Marqués y Castellar de Santiago, y conectada con el área de reintroducción del río Guarrizas. Además, hacía algún tiempo que una hembra solitaria procedente del centro de cría de la Olivilla y liberada en Guarrizas, se había asentado en la zona desde mediados del 2013.

  
  
 
  
  
 
+ Info
Recorrido realizado por los linces Kahn (azul) y Kentaro (rojo) y Luna (verde). Se muestran las cuatro áreas de reintroducción del proyecto (áreas en azul) y la zona de Andújar (cuadriculas rojo)


Por su parte, el área de Montes de Toledo se sitúa al pie de la cara norte de los Montes de Toledo, ocupando una extensa área entre los términos municipales entre Navahermosa y Mazarambroz. En esta zona la especie llevaba desaparecida varios lustros y aparentemente, apenas había posibilidades de que llegaran los linces de manera natural a corto plazo.

Completados los trabajos previos, todo estaba listo para realizar las primeras sueltas. Las dudas que teníamos eran evidentes, ¿se adaptarían convenientemente los ejemplares al medio natural?, ¿era el hábitat óptimo para acoger a la especie?, ¿persistirían las causas de su extinción a pesar de los esfuerzos realizados en su erradicación?. Sin duda la liberación de ejemplares tan valiosos era un reto y al mismo tiempo una gran responsabilidad para todos.

 
La hembra de Sierra Morena, Llera, cruzando por un puente habilitado como paso subterráneo de la carretera que atraviesa su territorio.
La primera liberación tuvo lugar en julio de 2014 en la finca de Navarredonda, en el término municipal de Almuradiel. En Montes de Toledo se soltaron durante noviembre del mismo año y enero del siguiente, en la finca el Castañar en el término municipal de Mazarambroz. Las primeras liberaciones en Toledo fueron realizadas en un cercado de aclimatación, dado que así lo aconsejaban los protocolos establecidos en las áreas donde, a diferencia de Ciudad Real, no había ninguna presencia de linces.

Los linces liberados que son seleccionados según su conveniencia genética de cada uno de los centros de cría, van dotados de un collar de radioseguimiento que informa de su situación y permite al personal de campo y a los agentes medioambientales detectarlos de manera rutinaria.

En la actualidad, desde julio de 2014 hasta final de marzo de 2018, se han liberado 70 linces ibéricos en Castilla-La Mancha, 35 en Sierra Morena y 35 en Montes de Toledo, en un número variable según años, en función de los resultados de la cría en cautividad y de la evolución de la especie en cada una de las zonas de suelta. (ver tabla 1).

  
 
Los linces liberados que son seleccionados según su conveniencia genética, y van dotados de un collar de radioseguimiento que informa de su situación y permite al personal de campo y a los agentes medioambientales detectarlos de manera rutinaria
 
Primer plano de Malvasía. (Foto Jose Vicente Oropesa)
 
El seguimiento de los ejemplares nos ha ido informando de la evolución de los mismos. Tras estos cuatro años de liberaciones, podemos reflexionar sobre los resultados obtenidos. En primer lugar la adaptación de los ejemplares ha sido muy buena, con solo un caso de muerte por inadaptación. En segundo lugar, y como suponíamos, tras una primera etapa de exploración más o menos errática del territorio de unos cuatro o cinco meses, los linces fueron asentándose y estableciendo sus territorios. Las hembras se fijaron dentro de las dos áreas de reintroducción, siempre en zonas con buena densidad de conejo, manteniendo en ocasiones territorios próximos pero con escasa solapación entre ellos. Los machos por su parte se han ido situando solapándose con las hembras, aunque en más de una ocasión abarcando el territorio de varias de ellas, y con territorios por lo general mucho más grandes. En el área de Sierra Morena los territorios se han ido circunscribiendo muy bien dentro del área definida de reintroducción, mientras que en Toledo los territorios han desbordado este área imaginaria y se han establecido también en la periferia de la misma.

No todos los ejemplares permanecen en la zona suelta, algunos se desplazan muy lejos fuera de la misma. Los collares GPS nos dieron una sorpresa y aportaron aspectos de la capacidad dispersiva de la especie, no conocidos con tanto detalle hasta la fecha. Dos linces hermanos Kahn y Kentaro, liberados en Montes de Toledo a principios de 2015, iban a protagonizar los desplazamientos más extraordinarios conocidos para la especie. Tras un breve periodo en la zona de suelta, se desplazaron casi en dirección contraria llegando el segundo al noroeste de Portugal, trazando un amplio arco pasando por Aragón, La Rioja, Castilla y León, y Galicia. Por su parte Kahn hacia el suroeste de dicho país, atravesando previamente Extremadura, recorriendo ambos, cientos de kilómetros hasta que el agotamiento de la batería de los collares, tras algo más de un año de funcionamiento, nos hizo perder su pista (ver figura 1).

  
 
El proyecto Iberlince en Castilla-La Mancha ha sido un éxito conseguido gracias al enorme trabajo en equipo, esfuerzo e ilusión, con los que han trabajado los socios del proyecto, a la colaboración de los propietarios de las fincas que han participado, y a la buena aceptación de la especie por parte de la sociedad.


Los linces podían atravesar vallados, autovías, ferrocarriles de alta velocidad, autopistas, ríos y embalses. Aunque los ejemplares se movieron por porciones de hábitat óptimo, no dudaron en atravesar en ocasiones extensos paisajes agrarios, aprovechando los retazos de bosque o matorral para refugiarse durante el día. Además nos mostraron que los linces pueden sobrevivir sin problemas en áreas sin apenas conejo, alimentándose de otras presas. No obstante hasta la fecha todos los territorios donde se han instalado las hembras reproductoras, mantienen suficiente conejo.

Además desde la población reintroducida en el valle de Matachel, en la provincia de Badajoz, llegó un ejemplar hembra en 2016 por sus propios medios y se estableció como territorial en Montes de Toledo. Los linces nos demostraban que, aunque con dificultades, cualquier punto de la península puede ser visitado por los linces desde sus áreas de distribución conocida.

El objetivo final del proyecto Iberlince era conseguir en cada área de reintroducción al menos cinco hembras reproductoras. Ahora que estaban establecidas, ¿conseguirían las jóvenes hembras procedentes de los centros reproducirse con normalidad?. En el área de reintroducción de Matachel en Badajoz, los primeros ejemplares liberados en 2014 habían podido reproducirse en la temporada siguiente. Por ello la esperanza de que en 2016 lo hicieran en Castilla-La Mancha era muy alta. La confirmación de este hecho por primera vez en Montes de Toledo ocurrió en primavera de ese mismo año. Fue un verdadero espaldarazo para el proyecto. Los primeros cuatro cachorros observados por el personal de campo de la hembra Keres, liberada en 2014, suponía un hito en la conservación de la especie. Tras la alegría de este primer parto se confirmaron sucesivamente tres hembras reproductoras más en Montes de Toledo y dos en Sierra Morena oriental. En total ese año nacieron 15 cachorros en Castilla-La Mancha. En la temporada siguiente una hembra nacida en libertad el año anterior en Montes de Toledo, logró reproducirse con solo un año de vida, algo excepcional en la especie.
 
 
El conejo es la principal presa del lince en Castilla-La Mancha
Por desgracia como esperábamos, con las primeras liberaciones se produjeron también las primeras muertes. En total han sido 21, (ver tabla 2) lo que supone una mortalidad en su conjunto para el proyecto del 30 %, algo superior en los primeros años en el área de Ciudad Real, aunque en años sucesivos ambas zonas se han ido igualando en sus valores de mortalidad, hasta obtener porcentajes de supervivencia cercanos al 70% en su primer año de vida.

La causa de mortalidad más importante ha sido el atropello, seguido de las muertes por furtivismo, que tras una inusual incidencia en Sierra Morena, que por fortuna prácticamente se erradicó tras la eficaz intervención de los agentes medioambientales y del SEPRONA.

El atropello sin duda aparece como la causa más preocupante. Los linces se han encontrado con un paisaje mucho más humanizado desde que desaparecieron. Existe una extensa y moderna red de carreteras que surca todo el territorio y prácticamente no existe ningún área con hábitat idóneo para la especie que no presente carreteras transitadas en mayor o menor grado.

Los atropellos ocurren en dos periodos fundamentales. Uno tras la liberación de ejemplares, dado que se desplazan de forma exploratoria por el territorio, atravesando en multitud de ocasiones las carreteras presentes. El otro se produce cuando los cachorros comienzan a independizarse y vuelven a ser muy vulnerables, sobre todo cuando acuden a las cunetas a intentar capturar los conejos que las frecuentan.

Los ejemplares adultos que logran establecerse como territoriales padecen menos este problema, en parte porque se asientan en localidades más seguras y en parte porque aprenden a aprovechar los pasos de fauna que se han ido habilitando.

Naia y sus cachorros. Primera hembra reproductora del proyecto en Castilla-La Mancha nacida en libertad. Se reprodujo en Montes de Toledo en su primer año de vida.
 
Con todo, la evolución de la población de los linces en las dos áreas ha sido positiva, y los nacimientos hasta 2017, 47 en total, superan ya las bajas totales del programa (ver tabla 3). Durante 2017 se alcanzó la cifra de siete hembras territoriales en Montes de Toledo y cuatro en Sierra Morena Oriental. Así las cosas a finales de 2017 la población establecida en ambas áreas teniendo en cuenta los liberados que permanecen en el área, y los incorporados por nacimientos de 2016 y 2017, rondan los 40 en Montes de Toledo y los 20 en Ciudad Real. Las expectativas de que este aumento continúe durante la temporada 2018 son muy buenas.

Por su parte en las Sierras próximas a Fuencaliente, colindantes con Andalucía, se ha establecido otro núcleo reproductor formado por ejemplares silvestres, pero en la que también están presentes ejemplares liberados del programa de cría.

Próximos a finalizar el proyecto Iberlince en Castilla-La Mancha, es necesario reconocer que la vuelta del lince ha sido un éxito. Sin embargo no ha sido una tarea fácil, sino fruto del enorme trabajo en equipo, esfuerzo e ilusión, con los que los socios del proyecto han trabajado, sacando adelante sus acciones y optimizando al máximo los recursos disponibles, todo ello unido al continuo trabajo realizado por los agentes medioambientales y el personal técnico y veterinario de la administración regional.

Este éxito no hubiera sido posible sin la buena aceptación por parte de la sociedad de esta especie. Han sido muchos los actos divulgativos, sueltas públicas de ejemplares, jornadas y reuniones realizados con diferentes colectivos para divulgar el proyecto.
 
 
Actuaciones de señalización y adecuación de pasos parareducir el riesgo de atropello.
También hay que destacar el papel de los propietarios, para hacer posible la vuelta del lince. Prueba de ello son las 20 fincas colaboradoras en Sierra Morena oriental con más de 30.000 ha y 16 fincas en Montes de Toledo con 17.500 ha convenidas, donde no sólo se ha acogido y protegido al lince, sino que se han realizado trabajos de refuerzo de las poblaciones de conejo, mejora del hábitat y reducción de riesgos para la especie.

Hay que resaltar que la vuelta del lince ha conseguido aunar los esfuerzos de otras entidades en la defensa de la especie, como Ayuntamientos y las Diputaciones Provinciales o la Consejería de Fomento para iniciar las acciones para reducir el riesgo de atropello, así como el excelente programa educativo “El Lince en el Cole”, desarrollado por la Diputación de Toledo, que ha acercado el lince a miles de escolares.

Sin embargo, no puede darse por concluido el trabajo. Se estima que estas incipientes poblaciones no serán autosuficientes hasta que no alcancen un mínimo de quince o veinte hembras reproductoras. Conseguir las condiciones para que el lince se expanda y amplíe su área de distribución es fundamental. Los linces que se están estableciendo en la periferia de las áreas de reintroducción o recolonización natural, nos dan las pistas del territorio donde debemos trabajar.

  
 
El atropello sin duda aparece como la causa más preocupante. Los linces se han encontrado con un paisaje mucho más humanizado desde que desaparecieron


Queda mucho que hacer en cuanto a reducción de la mortalidad, en especial el riesgo de atropello. Sin olvidar que es una especie muy sensible a cualquier medio de captura no selectivo que puntalmente pueda ser utilizado, y por supuesto no se puede dejar de mimar al conejo, que por desgracia debido a las enfermedades, es cada vez más escaso en los hábitat más naturales, aunque puntualmente pueda ser plaga en los agrarios.

La colaboración de la propiedad privada ha sido fundamental para el desarrollo del proyecto.
 
Hay que hacer patente que como resultado de la historia demográfica del lince, la población superviviente ha sufrido un apreciable proceso de erosión genética (9). Por ello, al partir de una diversidad ya reducida y dado que no todos los linces liberados llegan a tener descendencia y ésta suele estar dominada por unos pocos progenitores fundadores, el seguimiento de la variabilidad genética en cada zona es fundamental. Será necesario velar para que se mantenga lo más alta posible y próxima a la existente en los centros de cría. Se necesitará pues un programa que evalúe la misma, favoreciendo el intercambio de ejemplares mediante liberaciones desde los centros y zonas de reintroducción.

Finalmente la conexión real de la poblaciones creadas en Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha y Portugal es fundamental. Se hace imprescindible favorecer la conexión de estas poblaciones para que funcionen como un todo, que facilite el intercambio de ejemplares y aleje definitivamente el riesgo de extinción la especie.

El proyecto Life+ Iberlince ha conseguido sacar a la especie de la categoría “en Peligro Crítico” (10), y hacer que los linces vuelvan a habitar los montes de Castilla-La Mancha, de donde nunca debieron haber desaparecido. De todos depende que este retorno sea por fin el definitivo.
Bibliografía
 
(1) Rodriguez, A. 2017 Lince ibérico. Lynx pardinus. En: Enciclopedia virtual de los vertebrados ibéricos. Salvador A., Barja, I., Eds. Museo Nacional de Ciencias Naturales. www.vertebradosibericos.org

(2) Rodríguez, A. y Delibes, M. 1990. El lince ibérico (Lynx pardina) en España. Distribución y problemas de conservación. ICONA. Madrid.

(3) Guzmán, J.N.; García, F.J.; Garrote, G.; Pérez, R. e Iglesias, C. 2004. El lince ibérico (Lynx pardinus) en España y Portugal. Censo-diagnóstico de sus poblaciones. Dirección General para la Biodiversidad. Madrid

(4) Simon, M.A. Dir. (2012) Diez años de conservación del lince ibérico. Consejería de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente. Junta de Andalucía. Sevilla. Enlace

(5) Alda, A., Inoges, J., Alcaraz, L, Oria, J. Aranda, A, y Doadrio, I.l 2008 Looking for the Iberian lynx in central Spain: a needle in a haystack?. Animal Conservation. 11 (4): 2097-305. http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1469-1795.2008.00185.x/full

(6) Lince exsitu. Programa de conservación ex situ del lince ibérico. https://www.lynxexsitu.es/programa.php

(7) JCCM (2014). Informe final del life LIFE+ 07NAT/E/000742, conservación de especies prioritarias del monte mediterráneo en Castilla-La Manca (Life+ “Priorimancha). http://www.priorimancha.es/diariodeactuaciones.html

(8) Life+ Iberlince. Protocolos del proyecto Iberlince

(9) Casas-Marce, M y cols. 2017 Spatiotemporal Dynamics of Genetic Variation in the Iberian Lynx along Its Path to Extinction Reconstructed with Ancient DNA. Mol. Biol. Evol. 34(11):2893-2907. https://academic.oup.com/mbe/article/34/11/2893/4093877

(10) The IUCN Red List of Threatened Species. Lynx pardinus http://www.iucnredlist.org/details/summary/12520/0

Las sueltas públicas han sido parte fundamental en la divulgación del proyecto. Suelta de Natureza en el refugio de Fauna Chico Méndez, en Ciudad Real.
 
Tabla 1
Número de ejemplares liberados en Castilla-La Mancha anualmente durante el proyecto Life+Iberlince.

AÑOS
Sierra Morena Oriental
2014
2015
2016
2017
2018
Total
Machos
5
1
6
4
2
18
Hembras
3
3
4
4
3
17
Total
8
4
10
8
5
35
Montes de Toledo
2014
2015
2016
2017
2018
Total
Machos
2
3
6
4
3
18
Hembras
1
5
4
4
3
17
Total
3
8
10
8
6
35


Tabla 2
Número de linces muertos anualmente y causas de mortalidad de los ejemplares liberados en Castilla-La Mancha.

Causa
2014
2015
2016
2017
2018
Total
Atropello
0
4
1
4
2
11
Desconocido
0
1
1
0
0
2
Ahogamiento
0
1
1
0
0
2
Furtivismo
3
0
0
1
0
4
Inadaptación
0
0
1
0
0
1
Enfermedad
0
0
0
1
0
1
Total
3
6
4
6
2
21


Tabla 3
Evolución de la población de linces ibéricos en las áreas dos áreas de reintroducción seleccionadas en Castilla-La Mancha.

ÁREA DE REINTRODUCCIÓN SIERRA MORENA ORIENTAL
2014
2015
2016
2017
Machos territoriales
0
1
1
3
Hembras territoriales
1
3
3
4
Machos no asentado
3
0
3
5
Hembras no asentada
2
1
2
2
FUERA DEL ÁREA DE REINTRODUCCIÓN
0
1
4
4
Cachorros: (< 1 año)
0
0
5
12
Total
6
6
18
26


ÁREA DE REINTRODUCCIÓN MONTES DE TOLEDO
2014
2015
2016
2017
Machos territoriales
0
2
2
5
Hembras territoriales
0
4
4
7
Machos no asentado
2
0
2
6
Hembras no asentada
1
0
2
5
FUERA DEL ÁREA DE REINTRODUCCIÓN
0
3
5
2
Cachorros: (< 1 año)
0
0
10
17
Total
3
9
25
41
Marino López de Carrión Escribano Servicio de Espacios Naturales Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural
fotografías: Carlos SerranoEl lince Kunfu, uno de los primeros liberados en Castilla-La Mancha
 
   
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