COLABORACIóN ESPECIAL
 
 

Alonso Verdeab*
Segundo Ríosbc
Diego Riverabd
José Fajardoab
Concepción Obónbde
Vicente Consuegraa
José García-Botíaa
Francisco Alcarazbd
Arturo Valdésab
Emilio Lagunaf
Vanessa Martínez-Francésc
José Reyes-Ruiza
P. Pablo Ferrer-Gallegof
Elena Garcíaa


  
 
a - Grupo de Investigación en Etnobiología, Vegetación y educación del Sureste Ibérico. Laboratorio de Sistemática y Etnobotánica. Instituto Botánico, UCLM. Campus Albacete. Albacete, Spain.
b - Instituto de Estudios Albacetenses. Albacete, Spain.
c - CIBIO – Instituto Universitario de Investigación, Universidad de Alicante, Alicante Spain.
d - Departamento Biología Vegetal, Campus de Espinardo, Universidad de Murcia, Murcia, Spain.
Introducción
 
La biodiversidad se relaciona con la diversidad cultural y forma parte de nuestras señas de identidad (1). Desde la Edad del Cobre (Calcolítico), tercer milenio antes de Cristo, los habitantes de la llanura manchega ya vivían organizados en grupos controlando recursos estratégicos, pasos naturales y claramente el agua. Pero es durante la Edad del Bronce (2400-2300 a.C.) cuando se desarrolla un complejo arquitectónico y cultural conocido como Cultura de las Motillas. Están ubicados en el centro de antiguas lagunas, zonas endorreicas, o donde el nivel freático es más accesible (2).

Desde entonces, ha existido una relación entre los seres humanos y su entorno basada en la explotación de sus recursos: caza, pesca, recolección de plantas medicinales, alimentos silvestres, huevos y caracoles; combustibles, fibras vegetales, viviendas; huertos y cultivos de cereales combinados con viñedos y olivos y un extenso ganado de yeguas, mulas o asnos, ovejas, cabras, vacas y cerdos, conejos, gallinas y palomas y energía cinética para molinos (3).

El cauce principal del Guadiana se conoce como "la Madre", y cuando entra en la llanura manchega se desborda formando lagunas de inundación conocidas como "tablas" que forman un paisaje único del que el Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel es su representación más conocida. Por el norte, sus afluentes Bullaque y Estena, vierten aguas a través de los Montes de Toledo en el Parque Nacional de Cabañeros. Aquí es donde se localizan los “trampales”, pequeños humedales en forma de media luna con interesante vegetación higroturbosa. El Guadiana pues, es el principal elemento vertebrador de los dos parques nacionales estudiados. Sin embargo, estos ecosistemas se encuentran en profunda regresión tanto desde el punto de vista ecológico, como del Conocimiento Tradicional (en adelante CT) (3).

El suministro de servicios ecosistémicos de los humedales incluye productos obtenidos de estos hábitats naturales como agua, energía motriz; alimentos de origen animal como peces, cangrejos, topos, huevos, patos, etc.; hongos como la seta de chopo, y plantas como acelgas, apio o bones. Utensilios domésticos y agrícolas como garlitos, nasas, esteras, asientos de sillas, y albardas, se fabrican mediante técnicas de cestería con plantas como enea, espadilla, juncia, juncos, mimbre, álamo negro, etc. Tejidos y cuerdas se han elaborado con malvavisco, cáñamo o juncia. Masiega y carrizo se han empleado como combustible para casas y hornos. Además, se han obtenido de estos humedales otros elementos necesarios para fabricar sus casas como la madera de álamos, tarayes, carrizo o el propio yeso extraído del suelo, así como recursos medicinales o genéticos para la alimentación y la agricultura (4) (5).
Material y métodos
 
El estudio se realiza dentro del proyecto de investigación "Etnobiología de humedales en los Parques Nacionales de Cabañeros y Daimiel". El objetivo del proyecto fue recopilar el conocimiento etnobiológico de estos dos parques nacionales de la provincia de Ciudad Real (castilla-La Mancha). Ambos se encuentran en el entorno del río Guadiana; así como la región denominada "Entreparques", un corredor natural entre los dos parques.

El trabajo de campo se realizó de 2015 a 2018. Se visitó periódicamente el área de estudio (Figura 1). Para la selección de los informantes se buscaron personas que, de alguna manera, hubieran tenido una estrecha relación con el medio natural a lo largo de su vida. Antiguos carboneros, agricultores, artesanos, yeseros, tramperos, cangrejeros, masegueros, eneeros y pastores. Especialmente se ha tratado de entrevistar a los últimos pescadores del Guadiana.

Fotografías A. Verde

  
 
Figura 1. Metodología trabajo de campo:
  1. entrevistando a Dionisio Rubio, Puebla de Don Rodrigo
  2. Ramona Moya, Carrión de Calatrava
  3. entrevista a grupo de personas en la residencia de mayores de Villarrubia de los Ojos
  4. identificando material vegetal in situ
  5. Mauricio Navarro mostrando el juego del reventón
  6. Entrevistando a Conce en Villarrubia de los Ojos.
Resultados y discusión
 
Entrevistas e informantes

A lo largo del trabajo de campo, hemos realizado 280 entrevistas semiestructuradas, 108 en Daimiel y su entorno, mientras que las realizadas en el área de Cabañeros y Entreparques han sido 172. Se han entrevistado 286 personas, de forma individual o en grupos reducidos.

Se han realizado 6 talleres en los que han participado 80 personas: 2 talleres de artesanía (elaboración de garlitos en Carrión de Calatrava), 2 sobre “Plantas medicinales” (en Daimiel), uno sobre “Plantas del entorno de los Estados del Duque (en los Ballesteros y los Cortijos) y otros 2 titulados “Recuperando la memoria” dirigidos a personas de residencias de la Tercera Edad en Villarrubia de los Ojos.

Etnoflora, etnofauna y etnomicobiota

Dentro de un proyecto de Etnobiología es objetivo primordial identificar todos aquellos organismos vivos que conservan uso o recuerdo de su uso tradicional en tiempos pasados, de esta manera y tomados globalmente los resultados de etnoflora, etnofauna y etnomicobiota que hemos obtenido apuntan a que el CT ligado a las plantas es el que mayoritariamente se ha conservado (Figura 2) pues casi tres cuartas partes de los datos, tanto en el número de especies (1393 en total), como en el número de nombres populares recogidos (2939 en total) les corresponden. Aún con esto sorprende el papel relevante que todavía mantiene el CT ligado a la fauna, a pesar de ser mayoritarios los datos ligados a animales domésticos frente a los salvajes (Tabla 1). En cuanto a los hongos, son minoritarios, pero hay unas pocas especies muy bien conocidas en el territorio, lo que nos hace pensar en una zona relativamente poco micófila, aunque se aprecia un creciente interés como resultado del auge de la micología en las últimas décadas en todo el territorio nacional.

Figura 2. Abundancia relativa de datos sobre Etnoflora, Etnofauna y Etnomicobiota, comparando el número total de especies y de los nombres populares recogidos, como exponente del conocimiento tradicional en la zona.

A nivel de especies vegetales la encina, el olivo, la jara pringosa, el romero y el esparto son las que han conservado un mayor número de registros de uso (Tabla 1). Podemos destacar que esta última especie es la única de la lista que no es silvestre en el territorio estudiado, por lo que todos los usos recogidos hacen referencia a su adquisición para labores artesanales, lo que demuestra su importancia como fibra vegetal.

Entre las diez primeras especies (Tabla 1) se entremezclan de manera uniforme recursos silvestres y cultivados, lo que da idea de una explotación mixta del territorio, donde los espacios naturales han tenido una importancia vital.

En cuanto a las especies animales (Figura 3) los usos recogidos cuentan entre las cinco primeras especies con los típicos animales de corral y ganadería, cerdo, gallina, cabra, oveja y vaca (Tabla 1), pero seguidos muy de cerca por tres especies silvestres con gran presencia en el territorio, el conejo, el ciervo y la rata de agua, conocida localmente como topo.

Fotografías de J. Sánchez-Balibrea, V. Consuegra, J. Fajardo y F. Zamora, respectivamente

  
 
Figura 3. Especies representativas de la etnofauna.
  1. tortuga fina Emys orbicularis
  2. azulones Anas platyrhynchos
  3. cangrejo autóctono Austropotamobius pallipes, d) carpas Cyprinus carpio, e) grullas Grus grus.

Por último, en el caso de los hongos, los más conocidos y utilizados son la seta de cardo, hongos (champiñones de campo o de monte), criadillas, seta de chopo y seta de parra (Tabla 1).

  
  
 
  
  
 
Tabla 1. Resumen de las diez especies vegetales, animales y fúngicas más utilizadas.

De acuerdo con la clasificación de conocimientos tradicionales presente en el Inventario Español de Conocimientos Tradicionales Relativos a la Biodiversidad, IECTB (Pardo de Santayana et al., 2014), los usos de mayor relevancia recogidos en el territorio de los dos Parques Nacionales de Daimiel y Cabañeros son Industria y artesanía, medicina y alimentación humana, siguiéndoles muy de cerca los remedios medicinales y el uso como forrajes para animales (Tabla 2).

  
  
 
  
  
 
Tabla 2. Resumen de los diferentes usos para vegetales, animales y hongos de acuerdo al IECTB.
Divulgación científica, actividades, exposiciones y materiales
 
Figura 4. Portada de los dos cuadernillos impresos para cada uno de los Parques Nacionales estudiados

Conscientes de que este proyecto obtiene su principal caudal de datos de las gentes y pobladores de Daimiel y Cabañeros, ha sido objetivo primordial el llevar a cabo diversas actividades divulgativas y generar materiales didácticos y divulgativos, como resumen de los resultados del proyecto para que sus habitantes, y especialmente las nuevas generaciones, conozcan la biodiversidad cultural de la zona.

Para llegar a ellos, hemos realizado durante la ejecución del proyecto las siguientes actividades:

  • Charlas participativas y proyecciones en algunos de los pueblos más implicados en el conocimiento tradicional relativo a los dos parques.

  • Cuadernillos divulgativos (Figura 4) uno para cada Parque Nacional.

  • Exposición divulgativa (Figura 5) impresa en veinte roll-ups para que sea fácilmente desplegable y expuesta de forma itinerante tanto en los centros de recepción de los Parques Nacionales como en centros educativos y sociales de los pueblos limítrofes a estos parques.

  
 
Deben ser una herramienta al servicio de la conservación y divulgación de la biodiversidad natural y cultural que este ecosistema alberga

Buena parte de esos materiales y algunos resultados más, están también disponibles en la página web creada al efecto www.ethnobiowetlands.es.

Los humedales, entornos únicos a nivel de biodiversidad, se hallan en proceso de profunda regresión. La sobreexplotación de los acuíferos, los cambios de uso del suelo y otros factores han conducido a los trampales y especialmente a las tablas fluviales a una situación crítica, marcada por un elevado grado de deterioro ecológico y retroceso acelerado.

Los Parques Nacionales de las Tablas de Daimiel y Cabañeros deben ser una herramienta al servicio de la conservación y divulgación de la biodiversidad natural y cultural que este ecosistema alberga. El río Guadiana es el vertebrador entre estos dos parques nacionales.

Figura 5. Ejemplo de paneles de la exposición móvil en roll-ups: “Etnobiología de los Parques Nacionales de Tablas de Daimiely Cabañeros”.

La relación estrecha entre la Diversidad Bio-Ecológica y Cultural determina que este deterioro de los humedales se traduzca en un alto grado de erosión del CT que a ellos se asocia. Trabajos como el que aquí se presenta permiten evitar la desaparición de este rico patrimonio biocultural que se desvanece con el paso del tiempo y la desaparición de sus últimos depositarios. Si bien la conservación de las especies biológicas es uno de los pilares de la creación de los Parques Nacionales, la riqueza etnobiológica ligada al territorio y especialmente a los humedales, es un parámetro más a tener en cuenta para la gestión futura de los mismos y que urge reivindicar y estudiar lo antes posible.
 
  
 
Agradecimientos
  • Al Organismo Autónomo de Parques Nacionales por la concesión de este proyecto sin cuya ayuda no hubiese sido posible su realización.

  • A las gentes del entorno del río Guadiana, los verdaderos protagonistas de este trabajo, pues son ellos los depositarios del CT que representa a esa Biodiversidad Cultural.

  
 
Referencias bibliográficas
  1. Pardo de Santayana, M., Morales, R., Aceituno-Mata, L. & Molina, M. (editores). 2014. Inventario Español de los Conocimientos -Tradicionales Relativos a la Biodiversidad. Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. Madrid. 411 pp. ISBN 978-84-491-1401-4

  2. Benítez de Lugo L., & Mejías, M. 2015. La prehistórica Cultura de las Motillas: nuevas propuestas para un viejo problema. Veleia (32): 111-124. DOI : 10.1387/veleia.14981

  3. Del Moral A. 2013. Los pobladores del río. In: M Mejías (Ed.) Las Tablas y Los Ojos del Guadiana: agua, paisaje y gente, Pp. 285-300. Instituto Geológico y Minero de España. Ministerio de Economía y Competitividad, Madrid

  4. Rivera, D., Verde, A,, Fajardo, J., Obón, C., Consuegra, V., García-Botía, J., Ríos, S., Alcaraz, F., Valdés, A., Del Moral, A., Laguna, E., 2019. Ethnopharmacology in the Upper Guadiana River area (Castile-La Mancha, Spain). Journal of Ethnopharmacology 241, 15 September 2019, 111968. Available at: https://doi.org/10.1016/j.jep.2019.111968

  5. Mitsch, J., Berna,l B. & Hernández, M. 2015. Ecosystem services of wetlands. International. Journal of Biodiversity Science, Ecosystem Services & Management 11: 1-4. Available at: https://doi.org/10.1080/21513732.2015.1006250
 
   
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